Perú supera las 350 mil amenazas digitales en 2026: el ciberespionaje eleva el riesgo para empresas y entidades públicas

El panorama de la ciberseguridad en Perú atraviesa uno de sus momentos más críticos. Durante el primer semestre de 2026 se detectaron 353,530 amenazas digitales, distribuidas en 1,337 familias distintas de malware, una cifra que refleja el crecimiento sostenido de la actividad de los ciberdelincuentes y el aumento de operaciones de ciberespionaje en la región. (Agencia Andina)

Los datos, presentados por la firma de ciberseguridad ESET durante los Security Days 2026, muestran que el país ya no enfrenta únicamente campañas tradicionales de malware, sino también ataques más sofisticados impulsados por grupos patrocinados por Estados, organizaciones criminales y actores especializados en espionaje digital. (Perú 21)

Para las empresas peruanas, esta realidad confirma que la ciberseguridad ha dejado de ser un tema exclusivamente tecnológico para convertirse en un componente esencial de la continuidad del negocio.

Más de 350 mil amenazas en apenas seis meses

La telemetría recopilada durante el primer semestre de 2026 evidencia una actividad inusualmente alta. Solo entre marzo y abril se registraron más de 83 mil detecciones mensuales, convirtiéndose en los meses de mayor intensidad del año. (El Comercio Perú)

Las amenazas detectadas abarcan una amplia variedad de técnicas, entre ellas:

  • Malware diseñado para robar información.
  • Troyanos bancarios.
  • Ransomware.
  • Scripts maliciosos.
  • Downloaders.
  • Campañas de phishing.
  • Ingeniería social.

De acuerdo con los especialistas, más del 45 % de los incidentes estuvieron relacionados con phishing e ingeniería social, lo que confirma que el factor humano continúa siendo el principal objetivo de los atacantes. (No Soy Gamer)

El ciberespionaje gana protagonismo en Latinoamérica

Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el incremento del ciberespionaje.

Especialistas detectaron un aumento cercano al 50 % en la actividad de grupos patrocinados por Estados durante el primer semestre del año. Estas organizaciones buscan infiltrarse en instituciones gubernamentales, infraestructura crítica, universidades, centros de investigación y empresas estratégicas para obtener información confidencial. (Exitosa Noticias)

Entre las campañas analizadas figuran operaciones atribuidas a grupos vinculados con intereses de China y Corea del Norte, cuyos objetivos incluyen el robo de propiedad intelectual, espionaje gubernamental y acceso a información sensible.

Aunque este tipo de ataques suele dirigirse a grandes organizaciones, las pequeñas y medianas empresas también pueden convertirse en objetivos indirectos al formar parte de la cadena de suministro de compañías más grandes.

El phishing sigue siendo el método favorito de los ciberdelincuentes

A pesar del crecimiento de ataques sofisticados, las campañas de phishing continúan siendo la puerta de entrada más utilizada.

Los delincuentes aprovechan correos electrónicos falsificados, mensajes por WhatsApp, SMS y redes sociales para convencer a los usuarios de revelar contraseñas, instalar software malicioso o autorizar transferencias fraudulentas.

La incorporación de inteligencia artificial generativa ha permitido que estos mensajes sean cada vez más convincentes, eliminando errores gramaticales y personalizando los ataques según el perfil de cada víctima.

Las empresas peruanas aún tienen desafíos importantes

El incremento de amenazas coincide con otro dato preocupante.

Según información difundida este año, 23 % de las empresas peruanas nunca ha probado su plan de recuperación ante desastres o ciberataques, lo que significa que muchas organizaciones tendrían que improvisar frente a un incidente real. (El Peruano)

Sin procedimientos documentados ni simulacros periódicos, un ataque exitoso puede provocar:

  • Paralización de operaciones.
  • Pérdida de información crítica.
  • Interrupción de servicios.
  • Daños reputacionales.
  • Sanciones regulatorias.
  • Pérdidas económicas significativas.

El Estado también fortalece su preparación

Ante este escenario, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), mediante la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital, organizó el SIMAC 2026, el cuarto simulacro nacional de ciberataques.

El ejercicio reunió a entidades públicas y privadas para evaluar su capacidad de detección, análisis, contención, recuperación y coordinación frente a incidentes de seguridad digital, reforzando la preparación nacional ante amenazas cada vez más sofisticadas. (Gobierno del Perú)

¿Cómo pueden protegerse las empresas?

La creciente sofisticación de los ataques exige una estrategia de seguridad multicapa. Algunas de las medidas más recomendadas incluyen:

  • Implementar autenticación multifactor (MFA).
  • Mantener sistemas y aplicaciones permanentemente actualizados.
  • Realizar copias de seguridad verificadas y fuera de línea.
  • Capacitar continuamente al personal sobre phishing e ingeniería social.
  • Utilizar soluciones modernas de protección para endpoints y servidores.
  • Monitorear continuamente la infraestructura tecnológica.
  • Definir y probar planes de respuesta ante incidentes.

La capacitación de los colaboradores continúa siendo una de las inversiones con mayor retorno, considerando que una gran parte de los ataques exitosos comienza con un simple error humano.

La ciberseguridad será una ventaja competitiva

Las cifras registradas durante 2026 demuestran que el ecosistema digital peruano enfrenta un escenario cada vez más complejo.

Con más de 350 mil amenazas detectadas, el crecimiento del ciberespionaje y el uso intensivo de inteligencia artificial por parte de los atacantes, la protección de la información deja de ser únicamente una responsabilidad del área de TI para convertirse en un elemento estratégico para la continuidad del negocio.

Las organizaciones que adopten una cultura de seguridad, inviertan en tecnologías de protección y fortalezcan la capacitación de sus colaboradores estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno digital donde los ataques ya no representan una posibilidad remota, sino una realidad cotidiana.